Buona Pasqua queridos lectores, a pocos meses de distancia entre una y otra festividad, los
cristianos celebran la Navidad y la Pascua. Durante este mes se revive la pasión, el abandono,
la muerte de Jesús y la esperanza católica se fortalece con su resurrección.
Sin duda se trata de los momentos litúrgicos más importantes de esta fe, pero son sobre todo
dos eventos históricos, dos manifestaciones espacio-temporales en lo mundano, que han
cambiado y pueden seguir cambiando los ritmos de la historia. ¿Cuál es su significado?
Aunque el consumismo parece haber usurpado la Navidad revistiéndola de estrellitas, árboles y
regalos, detrás de todo ese “brillo” se esconde un misterio, un Dios que por “exceso” de amor
se hace hombre, se hace frágil, vulnerable, despojado y transita anunciando una “buena
noticia”. Camina en la historia dejando sus huellas y su caminar culmina en la Pascua. Jesús
llega a Jerusalén. La Pascua es un entrelazarse de momentos condensados de significados
profundos, la Pascua es un evento que re dimensiona la humanidad, y su capacidad de
relación; da la posibilidad de dar un paso más y fortalecer a quienes están a nuestro lado y
sufren, ser para ellos esa caricia de un Dios que se hizo cercanía, y ser también los portadores
de la “buena noticia” para que la esperanza de la resurrección ilumine y consuele esas
periferias existenciales que esperan oírla.

 

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