Mario Draghi se ha reservado su derecho a aceptar la tarea de formar un gobierno, que le fue confiado por el Presidente de la República Sergio Mattarella durante la reunión en el Quirinale. Reserva que, según explicó el ex presidente del Banco Central Europeo al término de la conversación con el Jefe del Estado, se disolverá "al final de las consultas" pero, dijo, "confío en que de la confrontación con los partidos, las fuerzas parlamentarias y los interlocutores sociales surja la unidad y una respuesta responsable y positiva al llamamiento del Presidente de la República". Draghi destacó que se trataba de "un momento difícil: el Presidente recordó la dramática crisis sanitaria con sus graves efectos. Necesitamos respuestas a la altura de la situación, y con este compromiso respondo positivamente" a la petición de Mattarella de formar gobierno: "Superar la pandemia, completar la campaña de vacunación y relanzar el país son los retos. Contamos con los extraordinarios recursos de la UE, tenemos la oportunidad de hacer mucho por nuestros ciudadanos y reforzar la cohesión social.
Un gobierno de alto perfil institucional "para hacer frente con prontitud a las urgencias graves e inaplazables" dirigido por el ex presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi: es lo que decidió anoche el presidente de la República, Sergio Mattarella, tras el fracaso del mandato exploratorio confiado al presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Fico. El Jefe del Estado, en su mensaje, hace un llamamiento a "todas las fuerzas políticas del Parlamento para que den confianza a un gobierno de altura, que no debe identificarse con ninguna fórmula política" y recuerda que tras la fumata negra por el nombramiento de Fico ("surgen distancias a la luz de las cuales no he registrado la voluntad unánime de crear una mayoría", había dicho poco antes el Presidente de la Cámara) hay dos vías: dar vida a un nuevo gobierno de forma inmediata o elecciones anticipadas inmediatas. Sobre la vuelta a las urnas, sin embargo, Mattarella destaca "algunas circunstancias que deberían hacernos reflexionar: el largo periodo de campaña y la consiguiente reducción de la actividad gubernamental coincidirían con un momento crucial para el destino de Italia. Desde el punto de vista de la salud, los próximos meses serán aquellos en los que se puede vencer al virus o arriesgarse a ser arrollado por él. Esto requiere un gobierno en la plenitud de sus funciones para adoptar las medidas necesarias y no un gobierno con la actividad reducida al mínimo, como es inevitable en la campaña electoral".