La situación mundial sigue siendo de estudio con la presencia activa de aproximadamente 24,800,000 casos confirmados de COVID-19 mientras en Panamá se inicia la evolución hacia una «nueva normalidad controlada».
Según lo explica el Ministerio de Salud, será indispensable para el levantamiento de las restricciones de movilidad y la reapertura de las actividades económicas, el mantener el índice de reproducción efectiva de 1 o por debajo de 1 %, el índice de letalidad por debajo de 3 %, la disponibilidad de camas en sala un 20 % y la disponibilidad en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de un 15 %.

La ministra Consejera para Asuntos de la Salud, Eyra Ruíz, comentó que a nivel nacional se cuentan actualmente con 2,123 camas vacías en los hospitales públicos, es decir con un 41 % de disponibilidad, y añade que se han incrementado 897 camas a nivel nacional durante la pandemia para dar respuesta a todos los pacientes que lo necesiten; junto a los hoteles hospitales que cuentan con 551 camas en hoteles y 125 camas en albergues, que en caso de necesidad se podrá incrementar la disponibilidad de más camas a hoteles hospitales.

En la OMS indicaron que el recontagio de COVID-19 sí es posible, pero no es común. Luego de un informe científico documentado, la epidemióloga líder de la OMS, doctora María Van Kerkhove, comentó que la reinfección era evidentemente posible, debido a que con otros coronavirus en humanos como el SARS y el MERS, se ha visto que la respuesta inmune disminuye después de un período de tiempo; sin embargo las cepas del virus que reinfectaron al paciente estudiado eran diferentes.

Referente a los llamados rebrotes la doctora Margaret Harris, portavoz de la OMS, dijo que será una gran ola que irá subiendo y bajando, y que no tiene sentido hablar de segunda o tercera ola y por ello se evitaba definirle de esa forma.
Será de vital relevancia el adecuado comportamiento social y la responsabilidad de cada ciudadano en favor del bien común, es por ello que debemos optar por la línea de la prudencia, mantener la vigilancia sanitaria y seguir las indicaciones de profesionales científicos que aporten beneficios basados en evidencia comprobada para no arriesgar la salud.