Así se desprende de la encuesta Coldiretti/Ixè, publicada con motivo de la difusión de los datos del ISTAT sobre el comercio al por menor en mayo, que muestran una disminución del 10,5% en valor con respecto al mismo mes del año anterior y un aumento del 24,3% con respecto a abril.
La tendencia de las compras, señala Coldiretti, va acompañada de un giro patriótico de los italianos con una mayor atención al origen de los productos que ponen en el carro determinado por la conciencia de las dificultades que afronta el país. Por lo tanto, la italianidad se ha convertido en un importante factor de atracción en la venta de productos.
Esta atención es particularmente evidente en los productos alimenticios, también para los seleccionados conquistados por el Made in Italy en el mundo por su calidad y seguridad. La industria agroalimentaria nacional es la más "verde" de Europa, con 303 indicaciones geográficas reconocidas a nivel de la UE y 415 vinos Doc/Docg, 5155 productos regionales tradicionales encuestados a lo largo de la península, el liderazgo en la agricultura orgánica con más de 60 mil explotaciones agrícolas orgánicas y la primacía de la seguridad alimentaria mundial con el menor número de productos agroalimentarios con residuos químicos irregulares. Los seleccionados se potenciarán, destaca Coldiretti, con la indicación del origen en todos los productos para garantizar la transparencia y la libertad de información a los consumidores.
Tras el visto bueno de la Unión Europea, está a punto de publicarse el decreto sobre la obligación de la etiqueta "Made in Italy" en el salami, la mortadela, los jamones y el culatello para desenmascarar el engaño de las carnes extranjeras que se hacen pasar por italianas. Una importante novedad para garantizar la transparencia en las elecciones a los 35 millones de italianos que, al menos algunas veces a la semana, traen fiambres a la mesa, según un análisis de Coldiretti basado en los datos del Istat, pero también para apoyar a las 5 mil granjas nacionales de cerdos que han sido puestas de rodillas por la pandemia y la competencia desleal, para salvar el prestigioso sector de la carnicería porcina que en Italia, desde el establo hasta la distribución, vale 20 mil millones.
"En un momento difícil para la economía debemos aportar al mercado el valor añadido de la transparencia con la obligación de indicar en la etiqueta el origen de todos los alimentos para combatir la competencia desleal al "Made in Italy", dijo el Presidente de Coldiretti, Ettore Prandini, y añadió que "Italia tiene la responsabilidad de desempeñar un papel de liderazgo en Europa, aprovechando también las oportunidades que ofrece la apertura histórica de la UE a la obligación de origen con la indicación del Estado miembro con la nueva estrategia "Farm to Fork" en el Green New Deal.
Gracias a la presión de Coldiretti está en vigor en Italia la obligación de indicar en la etiqueta el origen de los tomates pelados, la pulpa, el concentrado y otros derivados del tomate con la publicación en la Gaceta Oficial del 26 de febrero de 2018 del decreto interministerial para la obligatoriedad del origen en las conservas y salsas, además de los concentrados y las salsas, que están compuestos al menos en un 50% por derivados del tomate. El 13 de febrero de 2018 entró en vigor la obligación de indicar en la etiqueta el origen del trigo para la pasta y el arroz. Pero antes de eso, ya se habían alcanzado varios objetivos: el 19 de abril de 2017, la obligación de indicar el país de ordeño para la leche y sus derivados, iniciada después del 7 de junio de 2005, ya había entrado en vigor para la leche fresca, y el 17 de octubre de 2005 la obligación de etiquetar el pollo "Made in Italy", mientras que, a partir del 1º de enero de 2008, estaba en vigor la obligación de etiquetar el origen del puré de tomate.
A nivel comunitario, continúa Coldiretti, el camino de la transparencia comenzó con la carne de vacuno después de la emergencia de las vacas locas en 2002, mientras que desde 2003 es obligatorio indicar la variedad, la calidad y el origen en las frutas y verduras frescas. Desde el 1º de enero de 2004 existe el código de identificación de los huevos y, desde el 1º de agosto de 2004, la obligación de indicar en la etiqueta el país de origen donde se recogió la miel, mientras que, concluye Coldiretti, la Comisión Europea ha especificado recientemente que la indicación del origen también es obligatoria en los hongos y las trufas silvestres.