La Alianza contra el Comercio Ilícito, capítulo de Panamá, advierte a la población panameña que esté muy atenta ante la amenaza que representa en tiempos de COVID-19, el consumo y uso de productos falsificados y comercializados ilegalmente bajo la figura del contrabando.
Según el gremio estos no solo incumplen con las regulaciones sanitarias que exigen las autoridades competentes, sino que además, violan todos los controles existentes en el país y afectan los pocos ingresos legales que pudieran ingresar al fisco panameño y a las empresas legalmente constituidas y que operan legalmente en nuestro país.
“Hoy, más que nunca, la salud de la población se encuentra en riesgo y es responsabilidad de todos salvaguardarla. Es fundamental que las autoridades competentes continúen trabajando de la forma mancomunada, como lo han estado haciendo, especialmente las autoridades de Aduanas, en la lucha contra el contrabando y el comercio ilícito.  Necesitamos que todos los estamentos legales se comprometan y se aseguren de verificar los contenidos de los productos, el origen de estos, la forma en que han sido introducidos en el país o cómo son ofrecidos en venta.  Las autoridades de salud y los estamentos de seguridad deben verificar, hoy más que nunca, en los productos que sean incautados, que los ingredientes utilizados y el empaque de los mismos, no sean ofrecidos en venta ni adquiridos en Panamá careciendo del debido análisis, inspección, verificación y controles sanitarios. Es una realidad mundial de la cual Panamá no escapa, que a raíz de esta lamentable pandemia que sufrimos en el mundo, han aumentado los productos falsificados y de contrabando”, advirtió Marissa Lasso de la Vega, vocera de la Alianza contra el Comercio Ilícito, capítulo de Panamá.
Es sumamente importante que las autoridades panameñas, los ciudadanos y todos los residentes en Panamá estén comprometidos con la lucha contra el contrabando y la falsificación.  Los consumidores deben abstenerse de adquirir productos que no son ofrecidos en venta en los establecimientos legalmente constituidos y que se ofrezca a precios inferiores a los del mercado usual. Hay productos que afectan directamente la salud como por ejemplo: “mascarillas, termómetros, guantes o gel alcoholado”, “bebidas alcohólicas” y “cigarrillos”, entre otros productos, cuyo comercio ilícito representa en estos momentos un grave problema que potencia los riesgos de la salud, debido a que estos no siguen los estándares de producción exigidos en la industria legal, al no contar con insumos regulados, ni contemplar los controles sanitarios necesarios para la fabricación del producto que garantice su calidad y la seguridad de sus consumidores. Estos tipos de productos generalmente provienen de lugares, como India, Turquía, Vietnam y China, donde como hemos visto existe un alto brote de COVID-19; por lo que
“la población debe aumentar el control de los productos que consume, como parte de las medidas preventivas ante la pandemia”, agregó Lasso de la Vega.
La Alianza contra el Comercio Ilícito sostiene que tanto el contrabando como la falsificación no puede pasar desapercibido y de ningún modo debe darse la espalda al problema, justificándolo como una forma de supervivencia para ciertos sectores vulnerables del país con escasos recursos económicos, y más en estos momentos de pandemia, pasando por alto la vinculación del comercio ilícito con grupos criminales y la falta de controles sanitarios que pueden poner en mayor riesgo la salud en Panamá.