A las 15:00 horas del 3 de Noviembre de 1918, llegaba la orden de "alto al fuego". Después de la Batalla de Vittorio Veneto, donde las fuerzas armadas italianas superaron al temible ejercito austroungaro, se firmó en Padua el armisticio entre las dos naciones y se ponía fin a la Primera Guerra Mundial.

Con ésta victoria el Reino recupera las regiones del Trentino, el Alto Adige y así mismo retomó el dominio sobre Istria y la ciudad de Trieste, por ende se considera en ésta fecha concluido, finalmente, el proceso de reunificación territorial como Reino de Italia. Sin embargo se hablará poco más tarde de una "victoria mutilada", pues, en el subsiguiente "Tratado de Versailles" en 1919, no se le concedió, como en lugar muchos esperaban, la Dalmacia y la Libia.

Así mismo, el pueblo Italiano, desde entonces, rinde honores a sus Fuerzas Armadas, por su tenacidad, sacrificio e inmenso valor, con el cual  enfrentaron, a lo largo de 41 meses, un ejércicto enemigo notablemente superior.

La terrible guerra cobró la vida de centenares de miles de italianos uniformados y civiles y tiño de indeleble sangre vastos territorios de Nuestra Nación. Para elevar a la eternidad el recuerdo de tales hombres valientes, el 4 de Noviembre de 1921, en una magna cerimonia, viene depuesto el feretro del "Soldado Desconocido" en el Monumento Victoriano en Roma, a partir de allí denominado "Altar de la Patria" y desde ese día brilla en su honor la llama perpetua.

Mantengamos en nuestra memoria histórica tan magna fecha y rindamos honores a Nuestras Gloriosas Fuerzas Armadas vestidas de tricolor.